Es muy importante la flexibilidad como estrategia corporativa en las empresas. Flexibilidad que permita una participación por igual de cada uno los empleados, enfocando el trabajo en resultados y en el cómo más que en el dónde.
Es cierto que todas tienen la capacidad de desarrollar las siguientes características, sin embargo, hay unas mujeres que ya las tienen claras en su estilo de vida y las ponen en práctica todos los días:
1.- Segura: la primera cualidad debe ser la seguridad que tienen en ellas mismas y se refleja en todas las tareas que realizan, desarrollando una capacidad de reacción efectiva ante los eventos inesperados de la vida y los riesgos que toman resultan emocionantes, pero razonables.
2.-Visionaria: esta es la capacidad que tienen de reconocer y aprovechar las oportunidades al máximo, disfrutando siempre del presente, pero moldeando el futuro que quieren disfrutar el día de mañana.
3.-Equilibrada: poder crear un balance en su vida, siendo completamente coherentes entre lo que hacen, piensan y comentan. Son mujeres capaces de darlo todo de sí mismas y reconocen cuando deben decir No.
4.-Positiva: esta característica es fundamental, ya que la actitud positiva se puede difundir entre las personas cercanas, son perseverantes, y viven apasionadas con la vida.
5.-Enfocada: saben cuáles son sus metas y trabajan disciplinadamente para llevarlas a cabo, esta cualidad les permite tomar decisiones con claridad.
6.-Organizada: el tiempo que deben manejar debe alcanzar para su área laboral, sentimental y familiar. Por esta razón, la organización es clave para cumplir con mayor eficiencia con las responsabilidades sin dejar de lado la vida personal. Se apoya en la tecnología para lograrlo.
7.-Comunicativa: tienen la inteligencia de crear y mantener óptimas relaciones interpersonales ya que por su naturaleza la mujer es conciliadora.
8.-Actualizada: finalmente debe estar informada y actualizada sobre las últimas tendencias que aparecen en el mundo para tener una visión completa de su contexto actual, y se mantiene conectada en los diferentes aspectos de su vida todo el tiempo.
Ojalá que estas características se puedan identificar en una mujer exitosa, en su vida personal, laboral y familiar, donde desarrolle cualidades de liderazgo que la conviertan en un modelo a seguir.
lunes, 11 de marzo de 2013
miércoles, 27 de febrero de 2013
Técnicas para ahorrar, según la página web ser millonario
Técnicas Para Ahorrar
Ahorrar es una excelente forma de contar con un dinero extra en caso de emergencias o simplemente para tener un respaldo monetario. Es por esto que te damos a conocer cinco divertidas técnicas que te pueden ayudar a terminar con tu problema de no poder ahorrar dinero.
1. No usar dinero en tres días
Para que te dure más la quincena, no debes mover el dinero en tres días en forma de placebo; pues estarás moviendo la fecha de la quincena para que la primera dure 18 días y la segunda 15. En la segunda debería sobrarte algo de dinero para ahorrar.
2. Guardar diariamente
Puedes guardar todos los días una cantidad determinada. No tiene que ser mucho, sólo tienes que fijarte una meta que no dificulte tus actividades diarias.
3. Transferir dinero
Cada vez que recibas tu sueldo, en lugar de guardar algo de dinero bajo el colchón; transfiérela a una cuenta cuya tarjeta no tengas. De esta forma terminarás con la tentación de gastar los excedentes.
4. Guardar el cambio
Cada vez que hagas compras, guarda el cambio en un lugar determinado, de esta forma no te gastarás todo lo que tienes.
5. Castígate y castígalos
Cuando las mamás quieren corregir a sus hijos y saben que el dinero es un factor de peso, les quitan una cantidad de su domingo. Haz lo mismo con tu dinero y te darás cuenta cómo logras ahorrar.
6. Cuando estés frente a un producto o a punto de hacer un gasto
Antes de comprar espera un segundo y pregúntate ¿Realmente necesito esto?. Si eres honesto la mayoría de las veces tu respuesta será NO. ¿Ves que simple forma de gastar menos?.
Vale la pena repetírtelo: Cuando estés a punto de comprar cualquier cosa, pregúntate a ti mismo ¿Realmente necesito esto? Si la respuesta es no, continua con tu día. ¿Ves que no pasa nada?.
Ahorrar es una excelente forma de contar con un dinero extra en caso de emergencias o simplemente para tener un respaldo monetario. Es por esto que te damos a conocer cinco divertidas técnicas que te pueden ayudar a terminar con tu problema de no poder ahorrar dinero.
1. No usar dinero en tres días
Para que te dure más la quincena, no debes mover el dinero en tres días en forma de placebo; pues estarás moviendo la fecha de la quincena para que la primera dure 18 días y la segunda 15. En la segunda debería sobrarte algo de dinero para ahorrar.
2. Guardar diariamente
Puedes guardar todos los días una cantidad determinada. No tiene que ser mucho, sólo tienes que fijarte una meta que no dificulte tus actividades diarias.
3. Transferir dinero
Cada vez que recibas tu sueldo, en lugar de guardar algo de dinero bajo el colchón; transfiérela a una cuenta cuya tarjeta no tengas. De esta forma terminarás con la tentación de gastar los excedentes.
4. Guardar el cambio
Cada vez que hagas compras, guarda el cambio en un lugar determinado, de esta forma no te gastarás todo lo que tienes.
5. Castígate y castígalos
Cuando las mamás quieren corregir a sus hijos y saben que el dinero es un factor de peso, les quitan una cantidad de su domingo. Haz lo mismo con tu dinero y te darás cuenta cómo logras ahorrar.
6. Cuando estés frente a un producto o a punto de hacer un gasto
Antes de comprar espera un segundo y pregúntate ¿Realmente necesito esto?. Si eres honesto la mayoría de las veces tu respuesta será NO. ¿Ves que simple forma de gastar menos?.
Vale la pena repetírtelo: Cuando estés a punto de comprar cualquier cosa, pregúntate a ti mismo ¿Realmente necesito esto? Si la respuesta es no, continua con tu día. ¿Ves que no pasa nada?.
lunes, 14 de enero de 2013
6 hábitos que arruinan tus finanzas
A continuación los 6 hábitos que arruinan nuestras finanzas, según la revista Dinero Inteligente
1. Dilación.
Postergar las actividades que nos gustan.
Ejemplo: Realizas primero la actividad que más te gusta y, si te da tiempo, la otra.
2. El establecimiento mental de metas.
Cómo nuestro cerebro aborda las grandes tareas, repartiéndolas, o no, en metas pequeñas y asequibles.
Ejemplo: Necesitas bajar de peso y te pones una meta. ¿Cómo la redactas mentalmente?
"Quiero bajar 10 kilos en total, pero esta semana quiero empezar por uno".
3. La disonancia cognitiva.
Cómo nos convencemos de que algo malo que hicimos no es tan malo.
Te pasas un alto (sin causar un accidente). Lo primero que piensas es: "¡Necesito prestar más atención y dejar de hablar por celular mientras manejo".
4. El cobijo grupal.
O encontrar cobijo en errores de las masas para sentirnos tranquilos por nuestros errores.
5. La autojustificación.
Cómo nos convencemos de que lo que queremos es lo correcto.
6. La manera en que abordamos el fracaso.
Si lo vemos como un punto de aprendizaje y de partida o como el fin de un proyecto.
1. Dilación.
Postergar las actividades que nos gustan.
Ejemplo: Realizas primero la actividad que más te gusta y, si te da tiempo, la otra.
2. El establecimiento mental de metas.
Cómo nuestro cerebro aborda las grandes tareas, repartiéndolas, o no, en metas pequeñas y asequibles.
Ejemplo: Necesitas bajar de peso y te pones una meta. ¿Cómo la redactas mentalmente?
"Quiero bajar 10 kilos en total, pero esta semana quiero empezar por uno".
3. La disonancia cognitiva.
Cómo nos convencemos de que algo malo que hicimos no es tan malo.
Te pasas un alto (sin causar un accidente). Lo primero que piensas es: "¡Necesito prestar más atención y dejar de hablar por celular mientras manejo".
4. El cobijo grupal.
O encontrar cobijo en errores de las masas para sentirnos tranquilos por nuestros errores.
5. La autojustificación.
Cómo nos convencemos de que lo que queremos es lo correcto.
6. La manera en que abordamos el fracaso.
Si lo vemos como un punto de aprendizaje y de partida o como el fin de un proyecto.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Tips acerca del dinero para nosotras
A continuación, 8 tips de dinero pensados exclusivamente para que ellas puedan optimizar su relación con el dinero, según el economista argentino Nicolás Litvinoff
1. Ganá confianza en el manejo del dinero
Las mujeres suelen sentirse incómodas con dinero en la mano. De allí tal vez su propensión a gastarlo, a guardarlo bajo el colchón o a delegar su inversión en los hombres.
Se trata de una realidad que debe cambiar. Si antes era el padre de familia el que llevaba dinero a la casa, hoy por lo general son ambos los generadores de ingresos y en muchos casos es la mujer la que más aporta a la economía familiar.
Por lo tanto, si históricamente la oportunidad de las mujeres de administrar recursos propios fue escasa o nula, actualmente la canción es otra y para bailar con destreza simplemente hay que captar el ritmo.
Si el beneficio está en el ahorro y la inversión, evitá el gasto compulsivo, superá el temor a perder dinero y aprendé a buscar buenas oportunidades de negocios. ¡Conocé a la verdadera mujer que llevás dentro!
2. Asumí mayores riesgos en las inversiones
Si la prudencia te domina hasta el punto de transformarse en miedo y paralizarte, sabé que no hay peor resultado que el de la pérdida leve, pero segura.
Eso sucede con quienes atesoran dinero por temor a perderlo en una inversión. Saben que nominalmente mantendrán la misma cantidad, pero sus ahorros irán perdiendo poder de compra hasta resultar insignificantes.
Supongamos que contás con 10.000 pesos. Si los guardás bajo el colchón, con seguridad el monto no cambiará, pero en un año la inflación le habrá restado poder adquisitivo y lo que podías comprar en un principio costará más, con lo que el resultado de la estrategia será negativo.
He visto gente atesorar dólares en 2002 temiendo durante años una crisis similar. ¿Cuánto perdieron ya frente a la inflación? Muchísimo dinero. En cambio, quienes supieron buscar activos baratos en relación con su potencial (acciones de empresas sólidas) o bienes con demanda asegurada (inmuebles ubicados en zonas atractivas) hoy celebran sus inversiones.
Claro que no siempre las apuestas salen bien. Pero se sabe: si se pretende ganar, algo hay que arriesgar. De lo contrario, la pérdida está prácticamente asegurada.
3. Conocé los números de tu pareja
Conocer los números de la pareja no implica llevar todas las cuentas sino estar al tanto de los recursos con que se cuenta.
Se calcula que luego del primer año de divorcio la calidad de vida de las mujeres cae un 30% promedio, mientras que la de los hombres mejora cerca de un 10%.
Entre otras razones, el dato responde a que la mujer gana en general menos que el hombre y que al divorciarse dejan de compartir absolutamente todos los gastos.
Sin embargo, hay otro motivo menos evidente y tiene que ver con la existencia de ahorros e inversiones que la mujer no conoce con exactitud y que el hombre evita repartir al momento de la separación.
El conocimiento es salud. Salud financiera, al menos.
4. Planificá un retiro temprano
Según las estadísticas, las mujeres viven entre 5 y 10 años más que los hombres, por lo que la posibilidad de enviudar siempre está latente.
Por otra parte, debido a la crianza de los hijos, las labores como ama de casa y el cuidado de los mayores, en los países desarrollados se estima que la mujer pasa casi 15 años alejada del trabajo en la denominada edad activa, mientras que el hombre sólo sacrifica un año y medio a raíz, generalmente, del desempleo temporario (imaginamos que este último número se elevará a causa de la crisis económica que afecta a Europa), percibiendo de esta manera menores ingresos en su vida laboral.
Con semejantes datos sobre la mesa es difícil pensar que una mujer pueda vivir tranquila con su jubilación. Se hace necesario, entonces, contar con fuentes alternativas de ingreso que le permitan transitar con cierta comodidad sus últimos años, y para ello conviene realizar inversiones de largo plazo que sabrán alimentar con buenos intereses los ahorros destinados.
5. Pensá de manera integral
Además de diferencias físicas y hormonales, las mujeres y los hombres se distinguen por diferencias cerebrales: ellas poseen más fibras nerviosas que conectan el cerebro con el resto del cuerpo y que les permiten manejarse con un pensamiento integral donde toda la información se guarda en un mismo armario (en el caso del hombre, predominan los compartimentos).
En consecuencia, si la mujer ha demostrado ser capaz de criar hijos y trabajar a la vez, ¿por qué no puede imaginarse invirtiendo los ahorros de manera eficiente para reducir las horas destinadas a las labores en relación de dependencia? No hay incapacidades que la limiten sino simples tabúes, muy instalados en la sociedad, pero no imposibles de derribar.
6. Exigí un correcto asesoramiento financiero
Cuando una mujer acude a un banco, el asesor financiero la trata como un borrico que no puede entender mucho sobre inversiones y que necesita alternativas simples, aunque estas impliquen ingresos magros para sus ahorros.
Así lo revela una reciente encuesta, realizada por la firma Boston Consulting Group, a mujeres inversoras, quienes manifestaron sentirse desatendidas e incluso maltratadas.
Exigir un asesoramiento igualitario constituye una decisión clave en el camino hacia el éxito financiero.
7. Hacéte valer
Expertos en recursos humanos sostienen que existe discriminación en el ámbito laboral y que difícilmente una empresa le ofrezca el mismo salario a una mujer y a un hombre, aunque los dos ostenten similares calificaciones y experiencias.
Para colmo, del otro lado suele aceptarse casi con naturalidad la injusticia: mientras el hombre pelea por un mayor ingreso si no le conforma lo ofrecido, la mujer se resigna y acepta sin chistar.
Hacerte valer es el primer paso para atraer el dinero.
8. Invertí en cultura financiera
Llevo más de diez años dictando cursos de finanzas personales y puedo asegurar que nunca la platea femenina superó el 15% del total, cuando en las universidades argentinas ya son más de la mitad.
Todos los colegas consultados me acercan datos similares o incluso peores: han tenido numerosos cursos sin mujeres.
La primera conclusión es que las mujeres no se interesan por aprender a manejar el destino de los ahorros. Prefieren obedecer a los prejuicios: o es todo una timba o ellas, por ser mujeres, no lo pueden entender.
Combatí esos prejuicios y verás que el éxito financiero, tanto para mujeres como para hombres dispuestos a formarse, está a la vuelta de la esquina.
Conclusión
No faltará aquel que afirme que al separar las cuestiones de dinero según el genero se está discriminando, pero ese tipo de afirmaciones es lo que impide que un tema tan importante sea estudiado con mayor profundidad.
Hombres y mujeres somos distintos en muchos aspectos, y en lo referente al manejo monetario surgen marcadas diferencias.
Cada vez más las mujeres ocupan puestos directivos en las principales empresas e incluso en las presidencias de los países más importantes aunque (como lo demuestran las estadísticas que se verán en la conclusión) el tema del dinero sigue siendo una asignatura pendiente para el público femenino.
Aplicando estos tips, esa asignación de recursos debería mejorar sensiblemente para bien de todos..
1. Ganá confianza en el manejo del dinero
Las mujeres suelen sentirse incómodas con dinero en la mano. De allí tal vez su propensión a gastarlo, a guardarlo bajo el colchón o a delegar su inversión en los hombres.
Se trata de una realidad que debe cambiar. Si antes era el padre de familia el que llevaba dinero a la casa, hoy por lo general son ambos los generadores de ingresos y en muchos casos es la mujer la que más aporta a la economía familiar.
Por lo tanto, si históricamente la oportunidad de las mujeres de administrar recursos propios fue escasa o nula, actualmente la canción es otra y para bailar con destreza simplemente hay que captar el ritmo.
Si el beneficio está en el ahorro y la inversión, evitá el gasto compulsivo, superá el temor a perder dinero y aprendé a buscar buenas oportunidades de negocios. ¡Conocé a la verdadera mujer que llevás dentro!
2. Asumí mayores riesgos en las inversiones
Si la prudencia te domina hasta el punto de transformarse en miedo y paralizarte, sabé que no hay peor resultado que el de la pérdida leve, pero segura.
Eso sucede con quienes atesoran dinero por temor a perderlo en una inversión. Saben que nominalmente mantendrán la misma cantidad, pero sus ahorros irán perdiendo poder de compra hasta resultar insignificantes.
Supongamos que contás con 10.000 pesos. Si los guardás bajo el colchón, con seguridad el monto no cambiará, pero en un año la inflación le habrá restado poder adquisitivo y lo que podías comprar en un principio costará más, con lo que el resultado de la estrategia será negativo.
He visto gente atesorar dólares en 2002 temiendo durante años una crisis similar. ¿Cuánto perdieron ya frente a la inflación? Muchísimo dinero. En cambio, quienes supieron buscar activos baratos en relación con su potencial (acciones de empresas sólidas) o bienes con demanda asegurada (inmuebles ubicados en zonas atractivas) hoy celebran sus inversiones.
Claro que no siempre las apuestas salen bien. Pero se sabe: si se pretende ganar, algo hay que arriesgar. De lo contrario, la pérdida está prácticamente asegurada.
3. Conocé los números de tu pareja
Conocer los números de la pareja no implica llevar todas las cuentas sino estar al tanto de los recursos con que se cuenta.
Se calcula que luego del primer año de divorcio la calidad de vida de las mujeres cae un 30% promedio, mientras que la de los hombres mejora cerca de un 10%.
Entre otras razones, el dato responde a que la mujer gana en general menos que el hombre y que al divorciarse dejan de compartir absolutamente todos los gastos.
Sin embargo, hay otro motivo menos evidente y tiene que ver con la existencia de ahorros e inversiones que la mujer no conoce con exactitud y que el hombre evita repartir al momento de la separación.
El conocimiento es salud. Salud financiera, al menos.
4. Planificá un retiro temprano
Según las estadísticas, las mujeres viven entre 5 y 10 años más que los hombres, por lo que la posibilidad de enviudar siempre está latente.
Por otra parte, debido a la crianza de los hijos, las labores como ama de casa y el cuidado de los mayores, en los países desarrollados se estima que la mujer pasa casi 15 años alejada del trabajo en la denominada edad activa, mientras que el hombre sólo sacrifica un año y medio a raíz, generalmente, del desempleo temporario (imaginamos que este último número se elevará a causa de la crisis económica que afecta a Europa), percibiendo de esta manera menores ingresos en su vida laboral.
Con semejantes datos sobre la mesa es difícil pensar que una mujer pueda vivir tranquila con su jubilación. Se hace necesario, entonces, contar con fuentes alternativas de ingreso que le permitan transitar con cierta comodidad sus últimos años, y para ello conviene realizar inversiones de largo plazo que sabrán alimentar con buenos intereses los ahorros destinados.
5. Pensá de manera integral
Además de diferencias físicas y hormonales, las mujeres y los hombres se distinguen por diferencias cerebrales: ellas poseen más fibras nerviosas que conectan el cerebro con el resto del cuerpo y que les permiten manejarse con un pensamiento integral donde toda la información se guarda en un mismo armario (en el caso del hombre, predominan los compartimentos).
En consecuencia, si la mujer ha demostrado ser capaz de criar hijos y trabajar a la vez, ¿por qué no puede imaginarse invirtiendo los ahorros de manera eficiente para reducir las horas destinadas a las labores en relación de dependencia? No hay incapacidades que la limiten sino simples tabúes, muy instalados en la sociedad, pero no imposibles de derribar.
6. Exigí un correcto asesoramiento financiero
Cuando una mujer acude a un banco, el asesor financiero la trata como un borrico que no puede entender mucho sobre inversiones y que necesita alternativas simples, aunque estas impliquen ingresos magros para sus ahorros.
Así lo revela una reciente encuesta, realizada por la firma Boston Consulting Group, a mujeres inversoras, quienes manifestaron sentirse desatendidas e incluso maltratadas.
Exigir un asesoramiento igualitario constituye una decisión clave en el camino hacia el éxito financiero.
7. Hacéte valer
Expertos en recursos humanos sostienen que existe discriminación en el ámbito laboral y que difícilmente una empresa le ofrezca el mismo salario a una mujer y a un hombre, aunque los dos ostenten similares calificaciones y experiencias.
Para colmo, del otro lado suele aceptarse casi con naturalidad la injusticia: mientras el hombre pelea por un mayor ingreso si no le conforma lo ofrecido, la mujer se resigna y acepta sin chistar.
Hacerte valer es el primer paso para atraer el dinero.
8. Invertí en cultura financiera
Llevo más de diez años dictando cursos de finanzas personales y puedo asegurar que nunca la platea femenina superó el 15% del total, cuando en las universidades argentinas ya son más de la mitad.
Todos los colegas consultados me acercan datos similares o incluso peores: han tenido numerosos cursos sin mujeres.
La primera conclusión es que las mujeres no se interesan por aprender a manejar el destino de los ahorros. Prefieren obedecer a los prejuicios: o es todo una timba o ellas, por ser mujeres, no lo pueden entender.
Combatí esos prejuicios y verás que el éxito financiero, tanto para mujeres como para hombres dispuestos a formarse, está a la vuelta de la esquina.
Conclusión
No faltará aquel que afirme que al separar las cuestiones de dinero según el genero se está discriminando, pero ese tipo de afirmaciones es lo que impide que un tema tan importante sea estudiado con mayor profundidad.
Hombres y mujeres somos distintos en muchos aspectos, y en lo referente al manejo monetario surgen marcadas diferencias.
Cada vez más las mujeres ocupan puestos directivos en las principales empresas e incluso en las presidencias de los países más importantes aunque (como lo demuestran las estadísticas que se verán en la conclusión) el tema del dinero sigue siendo una asignatura pendiente para el público femenino.
Aplicando estos tips, esa asignación de recursos debería mejorar sensiblemente para bien de todos..
viernes, 30 de noviembre de 2012
¿Como tener un fondo de emergencia?
Los expertos recomiendan mantener ahorros por un monto de cuando menos seis meses de sueldo; conoce las claves para reunir y resguardar esta reserva de dinero de manera sencilla.
En términos financieros, la vida de cualquier persona pierde equilibrio cuando se pierde la principal fuente de ingresos, pero ser previsor puede hacer la diferencia entre una crisis fuerte y una pequeña ‘mala racha'.
Muchos anuncios de créditos bancarios utilizan la pregunta ‘¿Qué harías con tres meses de tu sueldo?' Pocos o casi nadie contestaría ‘iniciar un fondo de ahorro para hacer frente a emergencias'.
Decimos ‘a mí no me va a pasar'; sin embargo, perder el trabajo es un evento que podría ser una emergencia para echar mano a un fondo de ahorro", señalan los expertos.
Los expertos nos recomiendan que el fondo de emergencias sea de entre tres y seis meses de tu sueldo. Esto te permitiría hacer frente a tus gastos fijos y compromisos como créditos personales, automotrices o hipoteca en caso de perder tu principal fuente de ingresos.
Este cálculo también está previsto por la Ley del Trabajo, que establece que cuando los empleados son despedidos deben recibir una compensación de tres meses de salario, más veinte días por año trabajado y sus partes proporcionales de prestaciones como aguinaldo, vacaciones o fondo de ahorro.
"El cálculo de tres meses refiere al tiempo que la gente tarda en conseguir un nuevo empleo, la cuestión es que ahora es más difícil encontrar un trabajo con un salario igual o mayor al que se pierde, lo ideal es que el fondo contemple al menos seis meses del gasto fijo, eso impide que las deudas se conviertan en bolas de nieve al generar intereses por falta de pago", se señala.
También se te permite hacer un retiro por entre 30 y 90 días de tu salario base de cotización; sin embargo, considera que esto representa una merma al patrimonio que inviertes en tu retiro, una etapa de tu vida en la que serás más vulnerable financieramente y necesitarás más recursos.
Para crear, mantener y hacer crecer un fondo de emergencia toma en cuenta las siguientes recomendaciones.
1.- Convierte tu fondo de emergencias en tu objetivo de ahorro: Antes de pensar en comprar un auto o una nueva televisión, considera que un fondo de emergencia te evitará caer en pánico si tienes un gasto imprevisto familiar, de salud o si pierdes tu trabajo.
2.- Calcula cuánto necesitas: Para conocer el monto que deberás tener como fondo de emergencia calcula cuánto gastas al mes en categorías fijas como alimentación, vivienda, transporte, pago de deudas, educación y salud, eso deberás multiplicarlo por seis.
3.- Hazlo crecer: Guardar el dinero en casa implica riesgos tanto en un escenario de robo, como uno en el que la tentación te haga echar mano de los recursos. Considera las opciones como cuentas de ahorro con intereses, fondos líquidos y hasta pagarés bancarios, tu dinero no puede quedarse estático, pero asegúrate que estará en un instrumento disponible.
4.- Si tu sueldo mejora, prevé mayores gastos: No es lo mismo que tu fondo de emergencias sea de 1,000 soles cuando tienes 20 años y no tengas compromisos, que cuando tengas 35, tengas un hijo, pagues una casa y un crédito automotriz.
En términos financieros, la vida de cualquier persona pierde equilibrio cuando se pierde la principal fuente de ingresos, pero ser previsor puede hacer la diferencia entre una crisis fuerte y una pequeña ‘mala racha'.
Muchos anuncios de créditos bancarios utilizan la pregunta ‘¿Qué harías con tres meses de tu sueldo?' Pocos o casi nadie contestaría ‘iniciar un fondo de ahorro para hacer frente a emergencias'.
Decimos ‘a mí no me va a pasar'; sin embargo, perder el trabajo es un evento que podría ser una emergencia para echar mano a un fondo de ahorro", señalan los expertos.
Los expertos nos recomiendan que el fondo de emergencias sea de entre tres y seis meses de tu sueldo. Esto te permitiría hacer frente a tus gastos fijos y compromisos como créditos personales, automotrices o hipoteca en caso de perder tu principal fuente de ingresos.
Este cálculo también está previsto por la Ley del Trabajo, que establece que cuando los empleados son despedidos deben recibir una compensación de tres meses de salario, más veinte días por año trabajado y sus partes proporcionales de prestaciones como aguinaldo, vacaciones o fondo de ahorro.
"El cálculo de tres meses refiere al tiempo que la gente tarda en conseguir un nuevo empleo, la cuestión es que ahora es más difícil encontrar un trabajo con un salario igual o mayor al que se pierde, lo ideal es que el fondo contemple al menos seis meses del gasto fijo, eso impide que las deudas se conviertan en bolas de nieve al generar intereses por falta de pago", se señala.
También se te permite hacer un retiro por entre 30 y 90 días de tu salario base de cotización; sin embargo, considera que esto representa una merma al patrimonio que inviertes en tu retiro, una etapa de tu vida en la que serás más vulnerable financieramente y necesitarás más recursos.
Para crear, mantener y hacer crecer un fondo de emergencia toma en cuenta las siguientes recomendaciones.
1.- Convierte tu fondo de emergencias en tu objetivo de ahorro: Antes de pensar en comprar un auto o una nueva televisión, considera que un fondo de emergencia te evitará caer en pánico si tienes un gasto imprevisto familiar, de salud o si pierdes tu trabajo.
2.- Calcula cuánto necesitas: Para conocer el monto que deberás tener como fondo de emergencia calcula cuánto gastas al mes en categorías fijas como alimentación, vivienda, transporte, pago de deudas, educación y salud, eso deberás multiplicarlo por seis.
3.- Hazlo crecer: Guardar el dinero en casa implica riesgos tanto en un escenario de robo, como uno en el que la tentación te haga echar mano de los recursos. Considera las opciones como cuentas de ahorro con intereses, fondos líquidos y hasta pagarés bancarios, tu dinero no puede quedarse estático, pero asegúrate que estará en un instrumento disponible.
4.- Si tu sueldo mejora, prevé mayores gastos: No es lo mismo que tu fondo de emergencias sea de 1,000 soles cuando tienes 20 años y no tengas compromisos, que cuando tengas 35, tengas un hijo, pagues una casa y un crédito automotriz.
miércoles, 3 de octubre de 2012
¿Cómo controlar nuestro dinero?
Cuando entras a muchos sitios que se supone que te enseñan a manejar el dinero, con lo primero que te salen es con la palabra “presupuesto”.
Te reto a que juntes a tu familia y les digas, “queridos todos: este domingo lo dedicaremos a presupuestar lo que gastaremos en el año”.
Es un poco complicado.
Y aquí te van cinco pasos sencillos.
1. Primero tienes que saber en dónde estás parado. Anota en alguna parte cuánto dinero ganas. Si eres trabajador independiente, es más fácil saber cuánto ganas al año y no cuánto ganas al mes. Si eres asalariado, se supone que ya sabes cuánto ganas al mes.
2. Después encuentra en qué se te va el dinero. Vas a tener que llevar el registro durante tres meses, para saber más o menos cuáles son tus gastos. Lo puedes hacer con lápiz o papel, o bajar de Internet formas para hacer el registro.
3. Encuentra en qué se te debe ir el dinero. Antes de que te castigues diciendo que ya no debes tomar un solo cafecito más y que no te vuelves a comprar una blusa hasta las próximas rebajas de enero de 2016, mejor fíjate para qué vas a necesitar el dinero. Para que no te compliques, divide en tres partes tu dinero:
a) Gastos obligatorios (la colegiatura, la renta, el transporte, la comida). Mejor que no pase de la mitad de tus ingresos.
b) Ahorro. Cuando menos de 10 por ciento de tu ingreso. Puede llegar a ser más. ¿Tienes un fondo de emergencia? Se supone que debes tener guardados alrededor de tres o seis meses de tus ingresos. Si no los tienes, aparta en ahorro una cuota mensual, hasta que los juntes.
c) Gastos para tus caprichos. Date un permiso y deja un 20 por ciento.
Verás que la suma hasta aquí es de 80%. Te queda 20 por ciento para que distribuyas entre algunas metas que deberías alcanzar.
¿Por qué los gastos obligatorios no deberían pasar de la mitad de tus ingresos? Porque sería mejor que no estuvieras tan comprometido. Porque si es así, ya no te queda dinero para proyectos nuevos y entonces te vas a frustrar.
Cuidado con poner los gastos para tus caprichos dentro de los obligatorios. Por ejemplo, la cuota del gimnasio no es un gasto obligatorio. Si la pagas es porque te gusta ir. Si no te gusta ir, no la pagues, porque de todos modos no vas. ¿Cómo quedan esas tres partes? Necesitas saber cuánto debes ahorrar. Dicen que es cuando menos 10 por ciento de lo que ganas. Pero puede ser más. Si ya andas en los 40 años y no has ahorrado ni un clavo para tu retiro, le vas a tener que poner más. Luego el dinero para lo que te gusta: ponle 20 por ciento. Te queda 70 por ciento, que es para los gastos obligatorios. Lo maravilloso sería que con este presupuesto y la disciplina puedas sacarle más jugo a tu dinero.
4. Ponle un nombre a cada peso. Para que sepas en qué se va a gastar.
5. No te claves. Un presupuesto tiene que ser flexible.
viernes, 13 de julio de 2012
¿Ahorro, invierto o gasto?
De forma casi exclusiva se estimula el consumo de bienes que no incrementan el patrimonio familiar. Las personas que ahorran en forma incansable para poder enfrentar mejor las diferentes etapas de la vida (la llegada de un hijo, la pérdida del trabajo o la jubilación), son diferentes a las personas que con una visión de corto plazo, gastan y consumen sin poner reparo en las situaciones que pudiéran tener que afrontar en un futuro. Los peruanos nos convertimos en ricos en consumo, pero pobres en patrimonio.
Al no encontrar inversiones que puedan empatar o ganarle a la inflación, los peruanos terminamos destinando nuestro dinero al consumo innecesario o efímero, aunque muchos creen estar inviertiendo a través de electrodomésticos, autos, vestimenta o entretenimiento.
La inflación, la gran responsable, estimula el consumo, desalentando el ahorro y la inversión. En lugar de invertir asumiendo una pérdida del poder adquisitivo, muchas personas optaron por gastar el dinero y disfrutar del consumo inmediato.
De la casa al auto
Un típico caso es el de un matrimonio tipo que pretendió comprar la casa propia, pero a medida que comenzaba a ahorrar, el precio de las propiedades aumentaba por encima de la capacidad de ahorro y las tasas de los créditos hipotecarios aumentaban, con condiciones más duras.
La suba de precios generó que muchas familias que estaban dispuestas a comprar la casa no pudieran hacerlo y teminaran bajando los brazos.
Y ahora, ¿qué hacemos con el dinero?
El auto fue uno de los bienes que funcionó como paliativo al no tener acceso a la compra de una casa. Pero mantener un auto genera gastos de seguro, patente, garaje, etc., es decir que en 2 años entre el 40% y 80% del valor del vehículo se destruye en gastos.
La compra del auto representa el símbolo de cómo muchas familias destruyeron sus ahorros, su capacidad de pago futura, su patrimonio y sus sueños.
La compra de un auto no tiene nada de malo, el problema se presenta cuando se compran determinados bienes por descarte, abandonando los verdaderos objetivos.
Debemos distinguir la diferencia entre adquirir un bien como por ejemplo una cochera, la compra de oro o simplemente invertir (incrementan nuestro patrimonio) y destinar sistemáticamente nuestro dinero a comprar bienes que se deprecian y que no generan valor a largo plazo (dificultad para convertir esos bienes en dinero en el futuro, bajo valor residual).
Cada día nos endeudamos más y más a través de las tarjetas de crédito, préstamos personales, comprando bienes y servicios que generan mayores gastos (un mejor celular requiere un plan más caro, un auto más moderno más gasto de seguro y patente). Estamos detruyendo nuestra capacidad de ahorro y de pago futuro, ya que cada mes debemos afrontar mayor cantidad de deudas y nuestro salario rinde menos.
Nos distraemos gastando, pero en el mediano y largo plazo lo único que nos quedará es el recuerdo de lo que fuimos capaces de consumir. Con el paso del tiempo nos vamos a dar cuenta que perdimos la gran oportunidad de crecer patrimonialmente y ganar tranquilidad para enfrentar otras etapas de la vida.
Ahorrar e invertir siempre será mejor que no hacerlo, aún asumiendo tasas reales negativas producto de la inflación.
En definitiva, cada uno puede hacer con su dinero lo que quiera, no existen buenas o malas decisiones. Pero, lo que no debería pasar es que luego de un tiempo uno se arrepienta de haber tomado un camino y no otro.
Al no encontrar inversiones que puedan empatar o ganarle a la inflación, los peruanos terminamos destinando nuestro dinero al consumo innecesario o efímero, aunque muchos creen estar inviertiendo a través de electrodomésticos, autos, vestimenta o entretenimiento.
La inflación, la gran responsable, estimula el consumo, desalentando el ahorro y la inversión. En lugar de invertir asumiendo una pérdida del poder adquisitivo, muchas personas optaron por gastar el dinero y disfrutar del consumo inmediato.
De la casa al auto
Un típico caso es el de un matrimonio tipo que pretendió comprar la casa propia, pero a medida que comenzaba a ahorrar, el precio de las propiedades aumentaba por encima de la capacidad de ahorro y las tasas de los créditos hipotecarios aumentaban, con condiciones más duras.
La suba de precios generó que muchas familias que estaban dispuestas a comprar la casa no pudieran hacerlo y teminaran bajando los brazos.
Y ahora, ¿qué hacemos con el dinero?
El auto fue uno de los bienes que funcionó como paliativo al no tener acceso a la compra de una casa. Pero mantener un auto genera gastos de seguro, patente, garaje, etc., es decir que en 2 años entre el 40% y 80% del valor del vehículo se destruye en gastos.
La compra del auto representa el símbolo de cómo muchas familias destruyeron sus ahorros, su capacidad de pago futura, su patrimonio y sus sueños.
La compra de un auto no tiene nada de malo, el problema se presenta cuando se compran determinados bienes por descarte, abandonando los verdaderos objetivos.
Debemos distinguir la diferencia entre adquirir un bien como por ejemplo una cochera, la compra de oro o simplemente invertir (incrementan nuestro patrimonio) y destinar sistemáticamente nuestro dinero a comprar bienes que se deprecian y que no generan valor a largo plazo (dificultad para convertir esos bienes en dinero en el futuro, bajo valor residual).
Cada día nos endeudamos más y más a través de las tarjetas de crédito, préstamos personales, comprando bienes y servicios que generan mayores gastos (un mejor celular requiere un plan más caro, un auto más moderno más gasto de seguro y patente). Estamos detruyendo nuestra capacidad de ahorro y de pago futuro, ya que cada mes debemos afrontar mayor cantidad de deudas y nuestro salario rinde menos.
Nos distraemos gastando, pero en el mediano y largo plazo lo único que nos quedará es el recuerdo de lo que fuimos capaces de consumir. Con el paso del tiempo nos vamos a dar cuenta que perdimos la gran oportunidad de crecer patrimonialmente y ganar tranquilidad para enfrentar otras etapas de la vida.
Ahorrar e invertir siempre será mejor que no hacerlo, aún asumiendo tasas reales negativas producto de la inflación.
En definitiva, cada uno puede hacer con su dinero lo que quiera, no existen buenas o malas decisiones. Pero, lo que no debería pasar es que luego de un tiempo uno se arrepienta de haber tomado un camino y no otro.
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